
Cada descenso empieza con un briefing: señales, posición del cuerpo, cómo moverse en agua en movimiento y qué pasa en cada rappel.
Haz tres preguntas a cualquier operador: quién revisa el equipo, cuántos participantes hay por guía y quién decide cancelar si cambia el clima. Las respuestas claras son buena señal.
Mantenemos grupos pequeños para que el guía pueda observar a cada participante en cada descenso, y ajustamos o cancelamos rutas cuando el nivel del agua no es seguro.
La seguridad no es solo equipo. Es preparación, información honesta sobre la dificultad de la ruta y disposición a cambiar de plan.